ESTEREOTIPOS, FALSOS MITOS Y LEYENDAS URBANAS SOBRE LA SUPERDOTACIÓN

1.- “Los niños superdotados siempre sacan buenas notas".

No tiene porqué ser así. Un niño puede ser brillante en algunas áreas académicas pero en otras no destacar especialmente. Dependerá tanto de su perfil de competencia como de una posible falta de interés o desmotivación hacia determinadas asignaturas. No debemos crear expectativas poco realistas sobre estos niños, con ello solo conseguiremos que se frustren y dañar su autoestima. 



2.- “Como son tan inteligentes no necesitan ninguna ayuda en la escuela”

Al contrario. Si algo necesitan estos niños es ayuda y comprensión para poder encajar en una escuela que está diseñada para la media de la población. Necesitan ayuda precisamente por ser diferentes, por ser minoría, porque cualquier diferencia mal tratada conlleva problemas. Necesitan retos intelectuales, necesitan estar motivados,  necesitan que les orienten a nivel social y emocional... Son solo niños, claro que necesitan ayuda. 



3.- “Que los alumnos con altas capacidades sean educados de forma diferente es elitista”

En todo grupo humano lo natural es la diversidad. Una escuela eficaz y justa debería tomar conciencia de esa realidad y respetar el derecho natural de cualquier alumno a ser educado conforme a sus peculiaridades. Eso no es elitismo, es equidad. Sencillamente, no se puede tratar por igual a quienes son diferentes. No se trata de gozar de más privilegios, sino de lograr lo mismo que se pretende para el resto de alumnos; su pleno desarrollo personal y social. 



4.- “Solo el 2-3% de los alumnos tienen altas capacidades”.

Es falso. Esos datos responden a puntuaciones de CI obtenidas dentro del clásico (y ya obsoleto) enfoque psicométrico de la inteligencia. Pero debemos tener presente que el CI mide solo una parte de la inteligencia, normalmente la implicada en el aprendizaje académico, dejando de lado otros factores igualmente determinantes para el diagnóstico de altas capacidades. Si somos consecuentes con el enfoque  cognitivo actual, deberíamos considerar que cerca del 10% de los alumnos poseen  algún tipo de altas capacidades (superdotación o talentos) y, en consecuencia, necesitan atención educativa diferencial.

 

5.- "Los alumnos de altas capacidades son solitarios y tienen problemas para relacionarse."

Dependerá tanto de las circunstancias particulares de cada alumno como del tipo de altas capacidades que presente. Los superdotados, por ejemplo, no suelen tener problemas en las relaciones con sus compañeros o con los profesores y, aunque no es habitual, pueden llegar a ser líderes. Los talentos académicos y lógicos son los que suelen presentar más problemas de comunicación e interacción con los demás. Mención aparte merece el subgrupo de niños altamente dotados, cuya singularidad los hace particularmente vulnerables y pueden ser segregados académica y socialmente. Diagnosticar de forma adecuada la alta capacidad es, por tanto, de vital importancia.

 

6.- "Todos los superdotados han sido precoces, y cuanto más precoz más inteligente es."

La mayoría de superdotados han sido precoces en alguna área del desarrollo, pero el niño precoz no tiene porque ser superdotado. En un estudio longitudinal, alrededor del 2% de los niños que a los cinco años de edad fueron seleccionados como superdotados, al ser evaluados cinco cursos escolares más tarde habían perdido esa condición. Asimismo, alumnos que no son considerados como superdotados a edades tempranas, sí lo van siendo al pasar a la adolescencia y a la edad adulta.

 

7.- “Los superdotados son distantes, fríos y calculadores.” 

Este es un estereotipo muy televisivo... y muy falso. En realidad los superdotados se caracterizan por tener una gran sensibilidad hacia los sentimientos propios y hacia los sentimientos de los demás. Se preocupan por todo lo que ocurre a su alrededor y su intensidad emocional hace que se involucren en diferentes situaciones personales y sociales. Pueden captar información con fuerte carga emocional, pero si no son capaces de asumirla y procesarla de forma correcta es probable que racionalicen sus actos aparentando una frialdad que en realidad no es sino una máscara defensiva. 

 

8.- “Ese niño no es superdotado, es que sus padres lo tienen sobreestimulado.”  

Unos padres que “presionen” a su hijo tienen pocas posibilidades de alcanzar su propósito, ya que por mucho que intenten aplicar un estímulo, si el niño no está receptivo o no está preparado para asimilarlo, este estímulo no tendrá ningún efecto, y si intentasen forzar su aplicación, lo único que conseguirían sería el rechazo del niño. No, la cosa no funciona así. La estimulación es una vía de doble sentido. Los niños más capaces envían señales continuamente sobre su necesidad de estímulos y los padres, en consecuencia, les ofrecen aquellos estímulos que se ajustan a sus demandas, lo cual a su vez facilita el despliegue de su precocidad natural. Si hay alguien que presiona y se muestra exigente en esta relación paterno-filial no son precisamente los padres...

 

9.- "La superdotación es un terrible problema que solo ocasiona sufrimiento y quebraderos de cabeza.” ¿Seguro? Pincha aquí

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Miguel A. Funes

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